Que tipo de pizza sos?
Luego de buscar en Internet una definición precisa del alimento que a más de uno (me incluyo) nos otorga una sonrisa semanalmente, di con la página de la Wikipedia que nos dice:
Pan plano horneado cuya base es elaborada con harina de trigo, agua y levadura, generalmente cubierto por queso mozzarella, salsa de tomate y otros ingredientes.
Al mencionar “otros ingredientes” la sabia Wikipedia dio origen a este post, en el cual intentare asociar los tipos de pizza con estereotipos de personas.
- Pizza “Cancha”: La variedad denominada “Cancha” esta caracterizada por no contener ningún “otro ingrediente”. No conforme con eso, tampoco contiene ningún tipo de queso, ni siquiera el de los pies del maestro pizzero. Una rápida asociación de esta pizza, seria con alguien al cual le cueste gastar dinero, pero en una visión mas profunda, podríamos asociar esta pizza con alguien que considere su paso por este mundo como algo efímero, sin ningún tipo de relaciones o ataduras, viviendo de lo que la naturaleza le provee.
- Grande de Mozzarella: A pesar de que su nombre contiene la palabra “Grande”, tiene el mismo tamaño que cualquier otra, siendo esta denominación producto de una fraudulenta estrategia comercial de las pizzerías. Si sos una persona que acostumbras a pedir de este tipo, seguramente vivís una vida sin muchos lujos, disfrutando de los pequeños momentos que te da la vida, como por ejemplo una brisa de otoño. Básicamente tu propósito en esta vida, es mantener cada aceituna en cada porción, para que la igualdad entre las partes genere paz, amor y felicidad.
- Fugazzeta: Dícese de la variedad de pizza cuyo “otro ingrediente” es la cebolla, y en cantidad. Suele encontrarse en 2 presentaciones, la tradicional o la rellena. Este tipo de pizza me revela una confusión existencial, producto de algunos cambios recientes en nuestra sociedad. Hasta hace unos años, yo asociaba la fugazzeta con personas que querían marcar una distancia en los pasos a seguir durante una velada. Por ejemplo, imaginen la situación en la que se juntan damas y caballeros, haciendo una previa de boliche. Al momento de pedir una fugazzeta, te estas auto-excluyendo de los posibles candidatos al beso (y demás cosas que puedan surgir) de esa noche debido al sabor a cebolla que nos va a acompañar de ahí en adelante. Dije hasta hace unos años, por que la juventud de hoy en día (?) no siente un rechazo natural al beso condimentado (léase ajo, cebolla, anchoa, etc.), ellos han evolucionado en ese sentido y lo disfrutan con notoria felicidad.
- Jamón y Ananá: aunque todos pensábamos en el Ananá como una fruta que solo se consume en almíbar, a alguien se le habrá ocurrido meterla dentro de una pizza. No contento con tener masa de pan, salsa de tomates, queso y Ananá, qué mejor que agregarle jamón para hacer una variedad agridulce, bien modernosa y además ponerle un nombre bien original como “Jamón y Ananá”. Muy poca gente conozco que las consuma, pero estoy seguro que los que lo hacen tienen una mente muy abierta y un sentido del gusto muy averiado. Creo que pedir de este tipo de pizza marca 2 cosas fundamentales: la primera es que no querés compartir con nadie, ni siquiera una porción aunque tampoco creo que nadie vaya a querer de la misma, y la segunda es que estas con mucho hambre como para pedirte una grande para vos solo, y seguramente termines la velada muy pipón.
Podríamos seguir asociando las miles de variedades de pizzas con otros estereotipos de personas, pero eso quedara para una segunda vuelta.
Y vos, que tipo de pizza sos?
Invierno con Helado – Consecuencias

Para darle seguimiento al caso de las heladerías de 365 días que comenzamos hace algunos días, debemos concluir nuestro análisis citando a los principales damnificados de estas malvadas corporaciones del frío que cambiaron las costumbres del mundo cuando decidieron que su vil, delicioso y engordador producto debía estar disponible durante todo el año, aun cuando afuera la temperatura estuviera por debajo del 0°.
Los que cagaron con toda esta movida son:
- Las masitas secas y finas: en mi ciudad natal era una tradición dominguera, casi como la pizza de la noche, el comprar masitas al salir de la iglesia para reventarlas después del asado o las pastas correspondientes. No era mi caso, ya que yo no iba a la Iglesia, así que las compraba en estado de pecado podríamos decir. Bah, tampoco las compraba yo, ya q estamos hablando de como 15 años atrás, y en ese entonces para comprar masitas tenía que pedirles plata a mis padres o pedirles q las vayan a comprar directamente. En fin, la joda es que las heladerías se apoderaron del postre dominguero, y dan fuerte competencia también al flan de la abuela.
- Las tortas: Alguien que me explique que es esa costumbre de, en los cumpleaños, traer la torta y 2 kilos de helado. ¿Qué necesidad hay de traer helado?! "Pasa que algunos no comen torta". Y QUE NO COMAN NADA ENTONCES! O compra masitas!! ¿Por qué helado? Al final todos terminan comiendo helado, y te clavas con más la mitad de la torta que va a ir a parar a la heladera, cargándote la vida; porque después tenes que andar haciendo malabares para que el fiambre no termine arriba de la crema.
- El pobre viejo pochoclero de la plaza, y el de la calesita (si no hay pochoclos no hay calesita, y viceversa). Y el que hace garrapiñadas también (aunque suele ser el mismo viejo). El pobre tipo tuvo que empezar a cargar la heladerita con Torpedos (frutilla y limón), y los famosos "palitos-bombón-helado". Y si encima tiene alguna heladería cerca, tiene la cancha embarrada al máximo. ¿Quién va a comprarse un palito-bombón si puede irse a Mu***i's (no pagaron, no se nombra, putos) a comprarse un cuartito? Pobre cristiano, al final tiene que cargar cada vez con mas bártulos y comerse el garrón de que la heladería le lleva los clientes. Si encima es una de esas heladerías grandes que pueden llegar a tener juegos para los chicos, otro que sale perdiendo es el de la calesita. Y así terminan las plazas despobladas, la sortija colgada de una columna sin ser retirada del porongo, y el pobre pochoclero cargando con todo el equipaje maldiciendo a los hijos de puta de la heladería.
- Los restaurantes (obviamente nos vamos a comer un helado al Vo**a de en frente es mas rico q el bombón escoces de 3 meses q tiene el Tito en la heladera). Acá por ahí la pérdida no es tan grave. Ya que vos fuiste y ya te comiste tu buena porción de matambre tiernizado a la pizza con fritas, acompañado de un vino tal vez y par de gaseosas si fuiste
con los pibes. Pero es notorio como la gente ha dejado de consumir postre en el resto (salvo que sea irresistible) para disfrutar de un buen heladito afuera. Siendo así muchos restaurantes tienen convenios con diferentes heladerías para poder retener al cliente comiendo en la mesa, dado que eso implica la posibilidad de que el sujeto repita postre y se pida un par de cafés para matar la modorra post comida.
Seguramente haya algunos perdedores mas en esta despareja competencia que proponen los empresarios del helado, como los consumidores que de a poquito nos van cepillando con los precios, ya que no han acostumbrado tanto a comer helado, que casi no nos importa pagar $60 por 1 Kg de helado. Que pelotudos que somos.
Saludos, y recuerden, los zapatos de goma no hacen tanto ruido como los que tiene suela de madera.
Ah! Les dejamos una encuesta, a ver como viene la mano:
Para darle seguimiento al caso de las heladerías de 365 días que comenzamos hace algunos días, debemos concluir nuestro análisis citando a los principales damnificados de estas malvadas corporaciones del frío que cambiaron las costumbres del mundo cuando decidieron que su vil, delicioso y engordador producto debía estar disponible durante todo el año, aun cuando afuera la temperatura estuviera por debajo del 0°.
Los que cagaron con toda esta movida son:
- Las masitas secas y finas: en mi ciudad natal era una tradición dominguera, casi como la pizza de la noche, el comprar masitas al salir de la iglesia para reventarlas después del asado o las pastas correspondientes. No era mi caso, ya que yo no iba a la Iglesia, así que las compraba en estado de pecado podríamos decir. Bah, tampoco las compraba yo, ya q estamos hablando de como 15 años atrás, y en ese entonces para comprar masitas tenía que pedirles plata a mis padres o pedirles q las vayan a comprar directamente. En fin, la joda es que las heladerías se apoderaron del postre dominguero, y dan fuerte competencia también al flan de la abuela.
- Las tortas: Alguien que me explique que es esa costumbre de, en los cumpleaños, traer la torta y 2 kilos de helado. ¿Qué necesidad hay de traer helado?! "Pasa que algunos no comen torta". Y QUE NO COMAN NADA ENTONCES! O compra masitas!! ¿Por qué helado? Al final todos terminan comiendo helado, y te clavas con más la mitad de la torta que va a ir a parar a la heladera, cargándote la vida; porque después tenes que andar haciendo malabares para que el fiambre no termine arriba de la crema.
- El pobre viejo pochoclero de la plaza, y el de la calesita (si no hay pochoclos no hay calesita, y viceversa). Y el que hace garrapiñadas también (aunque suele ser el mismo viejo). El pobre tipo tuvo que empezar a cargar la heladerita con Torpedos (frutilla y limón), y los famosos "palitos-bombón-helado". Y si encima tiene alguna heladería cerca, tiene la cancha embarrada al máximo. ¿Quién va a comprarse un palito-bombón si puede irse a Mu***i's (no pagaron, no se nombra, putos) a comprarse un cuartito? Pobre cristiano, al final tiene que cargar cada vez con mas bártulos y comerse el garrón de que la heladería le lleva los clientes. Si encima es una de esas heladerías grandes que pueden llegar a tener juegos para los chicos, otro que sale perdiendo es el de la calesita. Y así terminan las plazas despobladas, la sortija colgada de una columna sin ser retirada del porongo, y el pobre pochoclero cargando con todo el equipaje maldiciendo a los hijos de puta de la heladería.
- Los restaurantes (obviamente nos vamos a comer un helado al Vo**a de en frente es mas rico q el bombón escoces de 3 meses q tiene el Tito en la heladera). Acá por ahí la pérdida no es tan grave. Ya que vos fuiste y ya te comiste tu buena porción de matambre tiernizado a la pizza con fritas, acompañado de un vino tal vez y par de gaseosas si fuiste con los pibes. Pero es notorio como la gente ha dejado de consumir postre (salvo que sea irresistible) en el resto para disfrutar de un buen heladito afuera. Siendo así muchos restaurantes tienen convenios con diferentes heladerías para poder retener al cliente comiendo en la mesa, dado que eso implica la posibilidad de que el sujeto repita postre y se pida un par de cafés para matar la modorra post comida.
Seguramente haya algunos perdedores mas en esta despareja competencia que proponen los empresarios del helado, como los consumidores que de a poquito nos van cepillando con los precios, ya que no han acostumbrado tanto a comer helado, que casi no nos importa pagar $60 por 1 Kg de helado. Que pelotudos que somos.
Saludos, y recuerden, los zapatos de goma no hacen tanto ruido como los que tiene suela de madera.
Análisis básico de la actividad: De Compras en el Supermercado
Esta es una de las notas que quiero hacer desde hace mucho tiempo y nunca supe como plantearla. Creo que voy a resumir gran parte de lo que se me pasa por la cabeza mientras decido que cosas necesito para subsistir semanalmente.
El consumo de alimentos es una de las actividades básicas de cualquier persona. Ir al súper, al chino, de compras, son varias formas de llamar a una acción que consta básicamente en recolectar, en primera instancia, aquello que “creemos” necesitar (digo “creemos” porque la influencia del marketing) a cambio de un monto fijo por elemento.
Algo que siempre me llama la atención, y cada vez con más frecuencia, es como el efecto Geo Targetting ha llegado también a los hipermercados. Con esto me refiero a la forma en la cual un local depende directamente de su ubicación. Que una sucursal tenga rotisería, vinoteca o productos importados no es algo librado al azar, al contrario, son decisiones avaladas por estudios de mercado y consumo. A modo de ejemplo, creo que en la otra cuadra de mi casa está la sucursal de Disco más cara de la Argentina (Rodríguez Peña 1430), pero ahí podes conseguir botellas de “Jhonny Walker Blue Label”, quesos y fiambres importados de México y España, cervezas extranjeras de países que ni si quiera se pronunciar, etc. gustos y preferencias de gente que vive en Recoleta (Creo que me equivoque de barrio!!).
Algo de lo que hablaba antes, es de cómo el marketing ha cambiado el paradigma fundamental de la función de un supermercado. Lo que en principio comenzó siendo un gran depósito de provisión de alimentos, es en la actualidad un centro de compras de múltiples productos. La constante perfección en la creación de necesidades ha logrado que aumente considerablemente el nivel de consumo en el común de los usuarios. Cada góndola tiene los productos que tiene por una razón, cada producto está a la altura con respecto al piso que debe estar, así como también en la posición en la góndola en que debe estar. La disposición de las secciones, las ofertas en el medio del camino, los sectores de tecnología, las galletitas cerca de la salida y las bebidas de la entrada, los productos de marca propia, son todas cosas premeditadas con un objetivo claro que la mayoría no percatamos (ni hablar de los malditos chocolates que te miran desde las góndolas al lado de la caja mientras haces la cola para pagar!!!)
Este tipo de cosas incluso han impactado hasta en los changuitos. De diferentes alturas, posturas, modelos, de plástico, de caño… todas cosas pensadas para convencer de que el recorrido por el centro de compras va a ser una actividad placentera, algo sumamente importante. Más de una vez me ha pasado que al llegar a un supermercado intento elegir el carrito usar, sin entender el porqué, simplemente deseo un por sobre de otro, aunque admito tener debilidad por los de caño.

Otro de los puntos donde creo que puedo llegar a tener conexión con la mayoría de ustedes, es en el recorrido que hacemos al momento de hacer la compra. Lo siento si alguna señorita se enoja, pero la mayoría de nosotros los hombres pensamos que hay que recorrer de forma óptima las góndolas, con el objetivo de perder el menor tiempo posible. Esto provoca un claro conflicto de intereses con el pensamiento de una mujer, ya que a ellas no les representa una pérdida de tiempo, al contrario, es un momento de conexión máxima con la sociedad. Si prestan atención, es probable que observen a los hombres equivocar su recorrido/elección de producto, con el único propósito de cruzarse nuevamente con alguna mujer para conseguir un teléfono/email.
En mi opinión, creo que la peor parte de todo el proceso, es el de pagar. La elección de la caja es mucho más que una simple opción, es una ecuación de muchas variables (como la cantidad de mujeres, gente mayor, edad y género del cobrador, horario, etc.) cuyo resultado dará el éxito en la optimización del tiempo. Aunque para el entendimiento del usuario las cajas rápidas son siempre la mejor opción, los supermercados se encargan de que estas no funcionen, poniendo a cajeras/os novatos y abriendo la menor cantidad de cajas posibles, simplemente porque van en contra del principio de mantenerte consumiendo dentro del supermercado.
Espero no haberlos aburrido, algún día iba a decirle al mundo las pavadas que se me cruzan entre góndola y góndola.
Les dejo una encuesta para que voten!!!

